Era un amanecer limpio.Aguardé en el tren muy nerviosa durante todo el trayecto,dejando que mi alma vagara en el viento,con el deseo de poder sentir en mi ser,el sonido leve de las olas del mar,azotando con su fuerza natural,los fuertes muelles de Santander.Estuve durante varios segundos relajando mi mente,intentando alcanzar en mi silencio,aquél ambiente,que poco a poco haría despertar a mi alma,siendo acariciada por un leve suspiro,que me trajo el júbilo del viento...Cuantos bellos momentos he dejado en aquellas calles,en aquel mar,en aquella ciudad que hoy y después de 19 años aún me inspira.